
Cuidar de nuestros compañeros de cuatro patas implica tomar decisiones contantes sobre su salud y bienestar, siendo la alimentación uno de los pilares más importantes. Sin embargo, en el día a día circulan muchas creencias populares que, aunque hechas con buena intención, pueden perjudicar la salud de perros y gatos.
A continuación, desmentimos cuatro de los mitos más comunes sobre la nutrición de las mascotas para ayudarte a ofrecerles la mejor calidad de vida.
Mito: Guio la elección de la comida de mi mascota basándome en lo atractiva o agradable que me resulta a mí.
Realidad: El olfato de perros y gatos funciona de manera completamente distinta al nuestro. Sus sistemas olfativos están diseñados para detectar la calidad nutricional y proteica de un alimento, no los aromas ni los saborizantes artificiales que se añaden para agradar a los humanos. Lo crucial es la calidad de los ingredientes y el perfil nutricional, no su aroma según el criterio humano.
Mito: La leche de vaca es un premio saludable o una bebida adecuada para los gatos adultos.
Realidad: La gran mayoría de los gatos adultos son intolerantes a la lactosa. Ofrecerles leche de vaca puede causarles problemas digestivos graves, tales como gases, dolor abdominal (o de “guatita”) y diarreas severas. La mejor opción para mantenerlos hidratados siempre será el agua fresca y limpia.
Mito: Es necesario cambiar frecuentemente la marca o variedad de alimento para que la mascota no se canse.
Realidad: A diferencia de las personas, las mascotas buscan rutina y estabilidad en sus alimentos. Aunque aprecian un buen aroma, no necesitan variedad constante. Cambiar su alimento seguido y sin una transición paulatina solo provoca alteraciones en su sistema digestivo y fomenta comportamientos mañosos al comer.
Mito: Compartir un poco de nuestra comida casera o sobras del almuerzo es una muestra inocente de afecto.
Realidad: Lo que para nosotros es un gesto de cariño, para el organismo de una mascota puede ser peligroso. La comida humana suele contener condimentos, sal y compuestos que resultan tóxicos para sus riñones e hígado. Además, agregar estos alimentos desequilibra la nutrición completa y balanceada que le aporta su alimento formulado.
Garantizar el bienestar de perros y gatos requiere dejar de lado las suposiciones y basarse en las necesidades biológicas reales de cada especie. Mantener una dieta equilibrada, agua fresca a disposición y consultar periódicamente al veterinario son los pasos esenciales para tener mascotas sanas y felices siempre.
¿Conocías alguno de estos mitos sobre la alimentación de las mascotas?